¿Estamos seguros de que queremos regresar a la normalidad?
Por: Juan Ignacio Rodríguez Barrera

Es un error decir que pronto se acabará la Pandemia, primero porque no creo que el primero de junio podamos regresar a la “normalidad” y segundo porque nos esperan muchos meses de tratar de acomodarnos al nuevo modo en que deberemos de vivir, cuidándonos de nuestros amigos y compañeros de trabajo, tocando todo con paranoia y sobreviviendo probablemente, con más riesgo a la hipocondría que al virus.

Sin duda el COVID-19 es un agente serio y debemos de tratar de reducir su propagación a modo de que los sistemas de salud (médicos y funerarios) sean suficientes para atender bien, a todos los que lo puedan necesitar, pero tener que vivir durante 18 meses con reglas, restricciones y miedo será la peor parte. ¿Por qué 18 meses? Pues expertos me han indicado que es el periodo estimado para que el 80% de las personas se haya inoculado ya sea porque se haya descubierto, probado y aplicado a todos una vacuna o que nos hayamos enfermado y creado inmunidad al virus. En ese tiempo sin duda, se habrán perdido una cantidad muy importante de vidas, muchas que se pudieron haber salvado de haber contemplado mejores medidas sanitarias y de haber tenido un mejor sistema de salud pública, pero también una mejor economía, educación, etc., el número de problemas en este país es tan amplio que creo que es muy difícil definir que es lo que deberíamos de haber cambiado, por eso ¿Estamos seguros de que queremos regresar a la normalidad?

Mucho le reclamamos al Gobierno el no haber tomado acciones a tiempo para prevenir la crisis, tanto sanitaria como económica que nos ha traído la pandemia, pero honestamente, creo que no solo fue el Gobierno, también las empresas y sociedad civil hicimos poco. Empezamos a ver desde enero, muy lejos, lo que pasaba en China, luego en Italia como un lunar extraño que se contagió sin creer que vendría a México y afectaría de una forma similar. Cuando ya era inminente que nos afectaría, pensamos que sería una cuarentena como la del 2009, a medias y con relativamente pocos estragos (en ese entonces la mayor afectación económica ya había sido causada por la Crisis Financiera Mundial), y no tomamos precauciones, no compramos insumos para protegernos y no establecimos las reservas económicas para sobrellevar la contingencia. Cuando la cuarentena empezó hablé con mucha gente que no tenía un plan para seguir vendiendo o cobrando las rentas ¿se dan descuentos o no? Se cancelaron proyectos recién iniciados y los flujos de pagos se han reducido al máximo. La gente común tampoco lo previó, jamás pensó en ahorrar y prevenir que, si la pandemia generaba una crisis importante, podría perder su negocio o su empleo. O sea que, vimos el incendio y nos sentamos a ver el fuego, como siempre, pensamos que a nosotros no nos iba a pasar y si nos pasó. Todos hemos sido imprudentes. De veras, ¿queremos regresar a la normalidad?

El covid-19 no ha sido el único virus que a afectado al mundo, también el exceso de información que más que en cualquier otro momento, no cambia de tema. Los medios de comunicación y sobretodo las redes sociales están llenos de temas alrededor del Covid, referente a la salud, la economía, como sobrellevar la cuarentena, la parte científica, la filosófica y la sentimental, mucha de ella imprecisa o de plano mentiras, otras, exageraciones o gente que busca aprovecharse de la sobre exposición actual para hacerse fama. Y con todo esto, el llamado a que no regresemos a lo normal se ha vuelto en una tendencia como: “The new normal” ¡The new normal!!! ¿Y esto qué significa?

Honestamente, yo creo que nadie sabe que es el nuevo normal porque nadie lo ha vivido, hay teorías, acciones planeadas para tratar de reducir riesgos, pero en todas estas, la variable más importante es la gente que va a vivir en un estado de alerta constante y con ello no sabemos como reaccionaremos. Lo que si sé es que será cualquier cosa menos normal. Tendremos que andar en cualquier espacio público y semi público con la cara cubierta, como borregos todos caminando por circuitos y sentidos de circulación evitando cualquier contacto e incluso cruce con otras personas, purificando el aire y limpiando en exceso pisos y demás superficies para poder cuidarnos y generar confianza en el público.

Si este país sufre de algo es de un muy mal nivel de educación y no me refiero a las matemáticas (que si escasean y mucho), sino a la educación más básica, al civismo y a la incapacidad de pensar en que el bien común es también el personal y esto ha creado diversos personajes que son los que mantienen este país sumergido en el desorden:

Por un lado, están los Juan Camaney, los Lord’s & Ladies, los Hijos del Papá y demás “influyentoides” que les valdrá un pepino lo que las autoridades y comunidad digan, ellos son mas chingones y no les pasa nada, esos que se saltan la fila, hablan por teléfono mientras manejan; a ellos no les va a preocupar seguir las medidas. Lo hemos visto en la gran cantidad de restaurantes y antros en los que se sigue fumando a pesar de la prohibición o que cierran después de la hora convenida, incluso en restaurantes que durante esta pandemia siguen operando con comensales en sitio. Para muchos, simplemente no aplican las reglas o aplican solo las que convienen o cuándo nos convienen. ¿Vamos a respetar las que se determinen en el regreso a la “normalidad”? o vamos a tomar solo aquellas que nos parecen lógicas. Con esta gente nos vamos a cruzar en el elevador, el pasillo la tienda o el restaurante y ¿que va a pasar? Ellos simplemente no van a aceptar que NADIE les diga que se tienen que cubrir la cara, que no pueden entrar a algún establecimiento o que tienen que respetar alguna regla, para ellos el resto del mundo simplemente no importa y las reglas no les aplican.

Y también están los más desprotegidos: el ejemplo más claro de la falta de educación, esta sí, en su mayoría no provista o muy mal provista por el gobierno. Quienes no tienen acceso a información y muchas veces, aunque la tengan, no la entienden. Ellos además no tienen la opción del “home office”, tienen que trabajar para ganarse el sustento diario. En estas semanas he tenido la necesidad de ir a una zona popular de la Zona Metropolitana con regularidad, el primer fin de semana que lo hice, la zona estaba vacía, los comercios cerrados, las calles desalojadas, hace unos días, en plena fase 3 la cantidad de gente era, no normal, pero si muy preocupante, tráfico, limpia parabrisas luchando por la propina, changarros tratando de vender lo que se pueda. ¿Como se puede evitar que salgan a la calle si solo están tratando de sobrevivir?

Por otro lado, tenemos los fatalistas, los súper precavidos: unos que piensan que es el fin del mundo, la naturaleza reclamando la sobrepoblación y sobre explotación que hemos hecho de todos los recursos, los hipocondriacos que no han salido ni al balcón en los últimos 2 meses y que quisieran que todos nos moviéramos dentro de burbujas de plástico. Ellos no van a querer regresar a nada que se parezca a la normalidad, y en la experiencia que he tenido en mi entorno, van a tratar de detener a cualquiera que lo intente.

Creo que como en todo y como siempre, los extremos están mal, pero el tema es como vamos a recuperar alguna normalidad si el simple hecho de salir a la calle, o tratar de tener una reunión en casa va a causar conflicto con otros transeúntes o con los vecinos…

¿Como vamos a vivir y mantener una sana distancia cuando unos no quieren, otros no pueden y otros lo exigen?

Definitivamente va a haber cambios, esta pandemia, el tiempo libre y toda la sobre información, nos ha hecho reflexionar y sin duda tenemos que ser más conscientes en la forma en la que vivimos: como nos transportamos, cuanto y que consumimos y los espacios en los que convivimos y la forma en la que tratamos con los demás y sobretodo como aprovechamos la vida y la cercanía con nuestros seres queridos.

Seamos conscientes de que el virus no se acaba, Cuidémonos lo más posible ahora y en cuanto podamos regresar a disfrutar de los espacios públicos. Compartámoslos con prudencia y respeto a la forma de vida "normal" de cada quien.
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Por favor dinos si tu desearías que las cosas regresaran a la “normalidad” o no: SiNo

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